👋 Hola!, Soy Zaira Zatarain y aquí comparto lo que voy aprendiendo sobre Producto, tecnología e IA.
Si hace 15 años me hubieran dicho que iba a trabajar en una fintech, entre pagos, contracargos y prevención de lavado de dinero, me hubiera quedado sin palabras. Yo iba para el gobierno.
Hoy soy Sr. Product Manager en una Top Fintech mexicana, y no llegué de un salto: llegué a pasitos.
¿Se puede llegar a Producto sin venir de ingeniería? ¿Sin haber escuchado la palabra backlog en la universidad? Aquí te cuento cómo le hice yo. Vamos por partes.
1. Todo empezó resolviendo problemas (públicos)
Estudié Administración Gubernamental y Políticas Públicas Locales en la Universidad de Guadalajara. Fui de la segunda generación de la carrera, donde lo que se esperaba era que trabajaras en gobierno al salir.
Las políticas públicas son, en pocas palabras, la ciencia de resolver problemas públicos. Así que desde ahí ya me gustaba estar metida en problemas y buscarles solución (los públicos, los personales ya son otro tema).
Después hice una maestría en Gestión y Generación de la Innovación, y la semillita creció todavía más, porque innovar va muy de la mano de buscar soluciones, solo que de formas nuevas.
2. Aprender a ordenar el caos (2010)
Mi primer trabajo fue en la universidad, en el equipo de asesores del Rector General. Ahí aprendí algo que uso todos los días: analizar, investigar y organizar información.
Luego me invitaron a un proyecto de la universidad con el gobierno federal, donde lideré el equipo de documentación. Escribir y comunicar siempre ha sido lo mío, y ese proyecto me lo confirmó.
3. De project manager a product owner (2014)
Después llegó la invitación a ser project manager en un proyecto donde construíamos sistemas de gestión para administrar grandes volúmenes de información.
Ahí todo hizo clic: la tecnología se volvió la herramienta perfecta para lo que siempre me había gustado, resolver problemas, pero a escala.
Con el tiempo empezamos a trabajar con Scrum y tomé el rol de product owner en la creación de un CRM a la medida.
Y ahí, al paso de las semanas, me cayó el veinte: si iba a darles requerimientos a los ingenieros, tenía que entender su idioma. Así que me puse a tomar cursos de Java, PHP, HTML y CSS. No para volverme developer, sino para saber qué estaba pidiendo y por qué algo “sencillito” a veces no era tan inmediato.
4. El día que LinkedIn le puso nombre a lo que hacía
Un día, scrolleando en LinkedIn, me topé con el concepto de product manager. Y puff, se me iluminó el mundo.
Resulta que yo no solo gestionaba el proyecto ni solo definía tareas para desarrollo. También veía la parte estratégica: qué necesitaban los usuarios y cómo resolver necesidades internas con automatizaciones. Ya hacía producto, solo que no sabía que se llamaba así.
Me puse a investigar y, en aquellos años, la información de producto más a la vanguardia estaba prácticamente solo en inglés. De ahí nació mi misión: compartir conocimiento global y cerrar la brecha de acceso a información sobre producto en español.
5. Construir desde cero en la SEP (2019)
Luego llegué a la Secretaría de Educación Pública como subdirectora de tecnología, donde teníamos varios sistemas que se construyeron desde cero.
El título decía “subdirectora”, pero en la práctica hacía producto: me entrevistaba con usuarios para entender sus necesidades, definía requerimientos, acompañaba el desarrollo con el equipo técnico, lanzábamos y medíamos cómo funcionaba para volver a mejorar. El ciclo de producto completo, aunque nadie le llamara así.
6. Predial, cuentas contables y el arte de decir “sí, pero no así” (2021)
Después me invitaron a mi primera empresa privada, una compañía que construía un producto para controlar cobros de predial (y otros) en municipios. Mi experiencia en el sector público fue clave para llegar ahí.
Todo el sistema estaba hecho a la medida, así que mi reto era lograr que funcionara para otros clientes también. Si alguna vez te ha tocado decirle a un cliente “sí, pero no así”, sabes de lo que hablo.
Ahí aprendí muchísimo de cuentas contables y a pensar mucho en la experiencia del cliente. Sin saberlo, me estaba preparando para lo que venía.
7. El salto a fintech
Ese mismo año llegué a Mobilender, mi primera fintech. ¿Qué les llamó la atención? Una combinación rara pero poderosa: mi background contable de la carrera, lo que aprendí en el producto anterior, y mi experiencia con equipos de desarrollo y conocimiento técnico.
Lo más difícil fue entender la Importancia del KYC (Know Your Customer, o sea, cómo verificar quién es tu cliente). Es un mundo muy específico, con sus propias reglas, y es uno de los pilares de cualquier fintech. Si no lo entiendes, no entiendes el negocio.
8. Kueski: la gran escuela (2022–hoy)
Después se me abrió la oportunidad y me invitaron a donde estoy hoy. Llevo más de 4 años en el equipo, y me he quedado porque ha sido una oportunidad enorme de aprender y crecer.
En un BNPL (compra ahora, paga después), o en cualquier producto de crédito, hay muchas piezas moviéndose al mismo tiempo, y me ha tocado definir producto en varias: pagos, contracargos, reembolsos, dispersiones, compliance y PLD (prevención de lavado de dinero), entre otros.
Y aquí viene lo curioso: empecé estudiando cómo resolver problemas públicos y terminé haciendo producto para cumplir con la regulación. Cerré el círculo sin darme cuenta.
9. Lo que aprendí por mi cuenta (que fue casi todo)
En su momento en 2018 hice la certificación de PMP (Project Management Professional del Product Management Institute) asi como me certifiqué en Scrum como Product Owner.
Pero, en mi opinión, lo que más me ha redituado es aprender por mi cuenta. Me fui armando mi propio plan de estudios con cursos de Platzi, Exponent, Product School, Mind the Product y Hustle Badger, entre otros, muchos de ellos en inglés. Y ahora con la IA, ser autodidacta se volvió casi obligatorio: cursos, pruebas, errores y más cursos.
En resumen
No hubo un momento mágico en el que decidí “voy a ser Product Manager”. Hubo una serie de pasos donde cada trabajo me dio una pieza: resolver problemas, ordenar información, entender a los ingenieros, pensar en el cliente, aprender de contabilidad, de flujos, procesos, autorizaciones, etc.
Por lo que, si estás pensando en moverte a Producto o a fintech, estos son los consejos que me hubiera gustado escuchar antes:
Entiende de ingeniería. No necesitas programar, pero saber cómo funciona la parte técnica te da muchísima ventaja.
Entiende el contexto de tu industria. En fintech, por ejemplo, tienes que hablar de riesgo, fraude, compliance y pagos. El producto no vive aislado de su negocio.
Trabaja tu inteligencia emocional. Los stakeholders son personas, y un porcentaje importante del trabajo es entenderlos y negociar con ellos.
Organízate como si tu vida dependiera de ello. Un PM a veces tiene 40 frentes abiertos, y sin orden te pierdes en el segundo.
Pon al cliente al frente. No olvides que construir un producto es para resolver un problema que “alguien tiene” y ese alguien es el cliente.
Y sobre todo, revisa lo que ya haces. Es probable que ya tengas más experiencia de producto de la que crees, solo que con otro nombre.
Cambiarse poco a poco también es cambiarse.
Si conoces a alguien que está pensando en moverse a Producto o a fintech, compártele este post y dile que se suscriba. Y si todavía no te suscribes TU, ¿qué esperas? 😉

